El amor, que sacude a las hormigas que habitan en los témpanos; que desnuda a la ciudad de la ciudad. Ese que al pensarse finito suele sentirse infinito. El amor como represa ante un río que rebosa, como lágrimas felices y alegrías nostálgicas, ese que decide y que a la vez, lentamente, nos elige. El amor, ese que labrado como la tierra americana escupe su fruto tan fácilmente.
Agustín II López.
Fotografías invisibles.
Santiago. Copyright. Derechos de autor reservados conforme a la ley 17.336 de propiedad intelectual.
No hay comentarios:
Publicar un comentario