martes, 6 de septiembre de 2011

Fotografía de los conceptos impropios.


Fotografía de los conceptos impropios.

Tu pobreza conceptual se alimenta de las programaciones mediáticas. Tu excedente significa gasto, para los programadores equivale a inversión. Trabajas por dinero, para ellos el dinero trabaja. Tu libertad es sedante, para ellos control. El tiempo libre es evasión, para ellos venderte la evasión. Ellos dicen erotismo, para usted es pornografía. Dices trabajo y significa empleo, para ellos empresa. Para usted la Historia es un dato, para ellos la sagrada ciencia de ocultarte la memoria de los pueblos, la raíz de tu identidad. Dices diccionario, ellos piensan en avisos publicitarios. Piensas en palabras, ellos dicen manual. El arte para ti es ocio, los programadores aplauden, tu exilio de arte para los programadores siempre será el asesinato efectivo de tu creatividad. Piensas en la creatividad, entonces ellos sacan una daga pues la conservación peligra. Te preguntas quien es el programador, ellos te inventan un presidente, un populista, un artista del pop y el desnudo, o tal vez a la ciencia impersonal, como si se hiciera sola. Participas de una elección de gobernantes, para ellos será una selección de un menú propuesto y dirigido.
Tu pobreza conceptual se alimenta de las programaciones mediáticas. Tu amor significa dependencia, para ellos una temible inspiración del pueblo. Tus oraciones y reflexiones son objeto de apodos (nerd, latero, conspirador, loco, fanático), para ellos es un temido encuentro con tu identidad. 
Tu dices familia ellos encuentran tu clave de contacto con esta, tu tierra amerindia, regalo divino y sagrado. Responderán entonces con la palabra individuo, tu clave de contacto con el abandono, con la adicción a las amistades virtuales, al templo individual, a la soledad, a un número, a un excelente esclavo mediático.
Y en lo profundo de nuestro ser siempre hemos sabido que aplazando el placer inmediato lograremos el bienestar duradero. Ellos lo saben, por eso desde el rey corporatócrata hacia abajo, permanece inmutable la cadena del apuro, de la patada en el poto para que todos los siervos se muevan rápido, pues quizás así se confundan y quieran pensar rápido.  Y como pensar rápido significa copiar ideas, estarás siempre jugando en el charco de la pobreza conceptual, ahí donde el filosofo es un opinólogo, ahí donde una balada pop de tres notas es una sinfonía, ahí donde Dios es un rosario y un reloj de dos mil dolares es tu identidad. Ahí donde la vida es lo que parece, nunca lo que es.

Agustín II López
Fotografías invisibles
Santiago. Copyright. Derechos de autor reservados conforme a la ley 17.336 de propiedad intelectual.

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