jueves, 26 de abril de 2012

Conceptos asimilados y el tango del papagayo.

Conceptos asimilados y el tango del papagayo.
Agustín II López.

Caminando en medio de este tango citadino el ruido se manifiesta en forma de español. Palabras aquí, palabras allá, ideas deambulando en medio del concierto dodecafónico de motores, excavaciones, avisos publicitarios o una que otra frecuencia modulada promocionando la última canción de determinado artista yupi. La conclusión inmediata, mas no la más evidente, es el hecho de que las jergas nos están invadiendo. De esta conclusión inmediata deriva otra subconclusión casi inmediata: nadie las está deteniendo. Y es lógico, pues si la comunicación del célebre ciudadano se aleja de la oficial, o lo que es peor, de la técnicamente correcta, el tango hablado del pueblo es simplemente un acompañamiento a las notas básicas de los conceptos impuestos. Dime como hablas y te diré quién eres.
Durante la guerra fría, que tan asépticamente se enseña en las clases de historia de la educación media, como si la guerra fría no hubiese afectado a Chile, era una costumbre mantener a raya los conceptos de comunismo, y en el otro lado capitalismo. Así, aquello que comenzó como una tesis, diría Hegel, en la segunda guerra mundial con los nacionalismos que se hacían fuertes con los conceptos alienados, los enemigos, convirtió a gran parte de las naciones en el patio de la “antítesis” entre la izquierda y la derecha. Así aquel que leía su biblia era acusado de enemigo del estado en el gobierno de Stalin, y aquel que cuestionaba los colores patrios del Tio Sam, podía ser acusado de comunista. En ambos casos el pueblo fue víctima de definiciones. El telón del fondo, que lamentablemente no era el tango, era la panfletaria y la imposición del culto al modelo defendido. El telón de fondo tenía la dirección orquestada del concepto autoridad, entre otros.
Me gustaría detenerme en este concepto, autoridad.
En Chile seguimos llamando autoridades a la clase política. Olvidamos que en la época romana auctoritas hacía referencia a un poder delegado por una institución sin la consulta de la ciudadanía. Autoridad por ontonomasia, y en medio de eso, la banda de delincuentes del lenguaje que fomentan el uso de la palabra en las oficinas, en las aulas, en las familias. Le vendan la capacidad de reformular criterios a las generaciones nuevas, las decantan al costado de la costumbre, y le tiran monedas con la cara de la moral.
En las nuevas teorías de administración se ha denotado la efectividad del concepto “dominio”, el cual apuntaría al estadio de confianza, directamente proporcional a las capacidades demostradas y potenciales, que una persona tiene en una respectiva área. Así el jefe tiene el dominio de fiscalizar y velar por el eficiente, o eficaz, funcionamiento de los procesos que atañen a su estadio, pero en ningún momento tiene autoridad sobre el trabajo de sus colindantes de dominio, o habitantes de dominio.
Autoridades designadas, algunas soezmente justificadas, cual Faraón, en la religión, en la edad, en la supuesta experiencia. La autoridad no puede ser cuestionada, en Chile el nivel de acoso laboral es escandaloso y ha crecido de una forma sostenida en una sociedad en donde los recursos permitirían mayor formación. Entonces la autoridad ordena, manda prohíbe y permite. Y el resto de la ciudadanía, de los trabajadores, de profesionales incluso, o porque no de mano de obra, se limita a no cuestionar, a agradar, algunos de hecho saludan caninamente a sus jefes esperando un hueso.
Conceptos, el no definirlos es el matrimonio con la ignorancia. Y en ese tango citadino a quien lea esto al menos le vendrán a memoria unos cinco ejemplos de personas saltando por el hueso, bailando el tango de las sobras.
En cierto momento Bach fue una autoridad, pero siempre en su área, elevo su trabajo a un nivel tal que las otras áreas de dominio, no solo musical, terminaron destacando la autoridad por mérito. Acá en Chile la invasión de los medios de comunicación a las consciencias permite que se le llame autoridad, cual papagayo, a cualquier persona que tenga buena publicidad. Así se ha llamado autoridades políticas a la clase política más servil de las corporatocracias en la historia de América, que salto como papagayo a los españoles coloniales, a los ingleses decimonónicos, a los norteamericanos del veinte y sigue haciéndolo con las corporatocracias actuales. Esperando por su hueso.
La autoridad de ciertos académicos para censurar ideas de alumnos vanguardistas, o revisionistas de conceptos. Y la lista es larga, la del ejemplo autoridad, así como la de los otros conceptos.
Lo más gracioso de todo es que para muchas personas los conceptos se asimilan porque así debe hacerse, porque la ciencia lo dice, porque una autoridad la diseñó. Entonces así el amor parece lisiado del placer y adornado de la promiscuidad, el honor tiene forma de billetera, el pueblo es la estampa que lleva como remera un hippie, la historia es la Wikipedia y la discapacidad es un suspiro sin acción que próximamente trataremos… Aparte.
En cierta ocasión mi novia me comento de cómo unos jóvenes discapacitados que se manifestaron contra la Teletón, al ser arrestados, no pudieron subir al coche policial porque no tenía acceso para discapacitados, ni siquiera pudieron ser encarcelados por la misma razón. Es que estaban tan aparte que ni siquiera merecían ser encarcelados. Quizás en Chile hay más estudiantes de educación diferencial que vías de acceso para discapacitados. Y ahí danza en medio del tango otro concepto que es devorado por los directores orquestales que vedan al pueblo de tocar la música que necesitan escuchar. La autoridad política está más ocupada diseñando el próximo tema que colocará en la opinión pública por medio de los medios de comunicación.
¿Entonces que deseo cantar en medio de este tango? Solamente quiero componer las notas del mismo, quizás Julio Sosa le cantaría a las nuevas generaciones que aún hay tiempo para liberarse de la operación sicológica que los medios les están colocando hasta en los tuétanos. Quizás Gardel cantaría a los papagayos, quien sabe. En mi humilde labor de escritor solamente me digno a recordar que hay una batalla por las consciencias, que la felicidad es directamente proporcional a lo bien que te conozcas, cuestión que es casi imposible sin autodominio, y que es casi imposible sin la búsqueda de las ideas propias.
Autoridad de autoridades, tangos del papagayo, jergas auspiciadas para que cada día el humano se aleje más de su lenguaje, se aleje de su comunicación, pueda envasarse y finalmente ser vendido en una vitrina de algún mega mercado,  como siempre, en oferta.

4 comentarios:

  1. Pocas palabras, para tanto contenido profesor. Faltarían horas para analizar los contenidos y tópicos aquí tratados. Un tremendo escrito. Agradecido siempre de su labor como educador, me despido.

    Atte, Sebastián.

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    1. Gracias Señor Egaña. Agradecido de su afán por instalar el debate en las clases...

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  2. Olvidamos que en la época romana auctoritas hacía referencia a un poder delegado por una institución sin la consulta de la ciudadanía. cito esa palabra para acordarme en parte del contrato social, cuando elegimos a las autoridares espara el bn comun de las personas, delegamos poder para ser representado, pero ellos solo ven su partido, ase mucho los partidos instaurados dejaron de ver el bn comun y ahora ven su propio bn para participar en el juego politico de la burocracia, y del poder de las grande empresas

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    1. Acotación de gran relevancia para el contexto del "manuscrito". Se agradece!

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